e influyen sobre la cognición (Lanni et al., 2008). El mecanismo de acción de los psicofármacos es potenciar el metabolismo del sistema nervioso central, facilitando la utilización de glucosa, el transporte de oxígeno y el equilibrio entre  ADP y ATP (Wood et al., 2008).

Los tratamientos psicoestimulantes podemos agruparlos en dos grandes grupos:

1- FARMACOLÓGICO

FÁRMACOS CON PRESCRIPCIÓN MÉDICA.

Colinérgicos (Energy memorex®, Dinamen 24®, Denubil®, Somazina®, Ciclofalina®, Nootropil®). Modulan el neurotransmisor acetilcolina, involucrado en procesos cognitivos: memoria, atención y pensamiento  (Hung et al., 2001).  Entre sus efectos se encuentra el favorecer una mejora del rendimiento intelectual en trastornos de atención y memoria; la prevención y el tratamiento de estados de deterioro mental por patología cerebral degenerativa.

Serotoninérgicos (fluoxetina, citalopram, paroxetina, sertralina, escitalopram). La serotonina es un neurotransmisor crucial en los estados de ánimo y en el funcionamiento mental: la depresión afecta negativamente a la cognición. Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS)  aumentan la concentración de este neurotransmisor mediante la inhibición de su recaptación.

Dopaminérgicos (Metilfenidato). Niveles altos de dopamina se relacionan con mayor función corgnitiva. El metilfenidato incrementa los niveles de dopamina (DA) y noradrenalina (NA) en el cerebro, mejorando la atención y concentración.

2- NO FARMACOLÓGICO

Vitaminas y minerales (Multicentrum®, Pharmaton complex®, Dragavit Super Energy®, Supradyn®). Contribuyen a la mejora de la función cognitiva. Reducen la sensación de estrés, cansancio y fatiga (Harris et al., 2015).

Flavonoides (Energy memorex®, Daflon®). Son compuestos que se encuentran en algunas frutas: arándanos, uvas, pasas o ciruelas, y en el cacao. Aumentan el riego sanguíneo cerebral y poseen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias (Brickman et al., 2014).

El uso de psicofármacos por parte de los jóvenes se ha incrementado en las últimas décadas (Castaldi et al., 2012). Actualmente estamos sufriendo un cambio en su finalidad de consumo, desde el lucro hasta situaciones cognitivamente exigentes con el fin de aumentar el rendimiento académico (Dietz et al., 2013).

Por esta razón se llevó a cabo un estudio para analizar el consumo de psicofármacos entre los estudiantes universitarios españoles. Para ello se diseñó un estudio descriptivo de corte transversal, en el que estudiantes universitarios con edades comprendidas entre 18 y 25 años cumplimentaron un formulario compuesto de 13  ítems relacionados con características sociodemográficas, consumo de psicofármacos y otros factores.

Nuestro estudio incluye 604 estudiantes. La frecuencia de consumo de psicofármacos entre los universitarios españoles es de un 32,5%. El grupo farmacológico más usado es el de los suplementos vitamínicos (68,1%), seguido de los flavonoides (10,2%), los derivados dopaminérgicos (10,1%) y, en último lugar, los agentes colinérgicos (8,4%).  Los efectos esperados derivados de su uso son el incremento de la atención (70,6%), la memoria (45,2%) y el estado de alerta (35,7%). En lo que se refiere al período de consumo de psicofármacos, un 65,6% de nuestros encuestados tan sólo los consume durante los períodos de exámenes. La fuente de información que conduce al acceso a los psicofármacos, de forma global, son los amigos y compañeros de clase (31,2%), seguido de los  farmacéuticos (21,5%). Sin embargo, llama la atención las diferencias observadas atendiendo al sexo (p=0,021): los hombres conocen los psicofármacos a través de amigos y compañeros de clase (41,67%); mientras que las mujeres entran en contacto con los psicofármacos a través del farmacéutico (38,46%).

Según los resultados de nuestro estudio, el uso de los psicoestimulantes se asocia a una serie de factores, que se detallan a continuación. La rama de conocimiento de la carrera universitaria parece influir (p=0,029), encontrando cifras de consumo que varían desde un 15% en carreras de Ciencias hasta un 41% en carreras de Ciencias Sociales y Jurídicas. El tipo de domicilio durante el curso académico parece ser un factor a tener en cuenta en el consumo de psicofármacos (p=0,045): el 28% de los estudiantes que viven con su familia consumen psicofármacos, frente a un 57% de aquellos que viven fuera del domicilio familiar, ya sea en residencias universitarias o pisos de estudiantes. El tercer factor a tener en cuenta sería el consumo de bebidas energéticas, encontrando una asociación clara con el consumo de psicofármacos (p<0,001).

Sin embargo, no se encuentran diferencias por sexo (p=0,167), la Comunidad Autónoma (p=0,535), el consumo de drogas de abuso (p=0,17), el ser fumador (p=0,546) o consumidor de alcohol durante los fines de semana (p=0,746).

Este estudio podría abrir nuevas líneas de investigación referidas a la asociación entre el consumo de psicofármacos y la mejora en las calificaciones, así como la aparición de posibles efectos secundarios.

BIBLIOGRAFÍA

Brickman, A. M., Khan, U. A., Provenzano, F. A., Yeung, L.-K., Suzuki, W., Schroeter, H., … Small, S. A. (2014). Enhancing dentate gyrus function with dietary flavanols improves cognition in older adults. Nature Neuroscience, 17(12), 1798–1803.

Castaldi, S., Gelatti, U., Orizio, G., Hartung, U., Moreno-Londono, A. M., Nobile, M., & Schulz, P. J. (2012). Use of cognitive enhancement medication among northern Italian university students. Journal of Addiction Medicine, 6(2), 112–117.

Dietz, P., Striegel, H., Franke, A. G., Lieb, K., Simon, P., & Ulrich, R. (2013). Randomized response estimates for the 12-month prevalence of cognitive-enhancing drug use in university students. Pharmacotherapy, 33(1), 44–50.

Harris, E., Macpherson, H., & Pipingas, A. (2015). Improved blood biomarkers but no cognitive effects from 16 weeks of multivitamin supplementation in healthy older adults.

Hung, M.-C., Shibasaki, K., Yoshida, R., Sato, M., & Imaizumi, K. (2001). Learning behaviour and cerebral protein kinase C, antioxidant status, lipid composition in senescence-accelerated mouse: influence of a phosphatidylcholine–vitamin B12 diet. British Journal of Nutrition, 86(02), 163–171.

Lanni, C., Lenzken, S. C., Pascale, A., Del Vecchio, I., Racchi, M., Pistoia, F., & Govoni, S. (2008). Cognition enhancers between treating and doping the mind. Pharmacological Research: The Official Journal of the Italian Pharmacological Society, 57(3), 196–213.

Wood, S., Sage, J. R., Shuman, T., & Anagnostaras, S. G. (2014). Psychostimulants and cognition: a continuum of behavioral and cognitive activation. Pharmacological Reviews, 66(1), 193–221.

Extracto del TFG de Aurora Sánchez y Carlos Martínez tutorizado por Joaquín Jordán (IDINE)

 

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